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Dehydroepiandrosteron y control del apetito nocturno

Dehydroepiandrosterona y control del apetito nocturno: una revisión de la literatura

La dehydroepiandrosterona (DHEA) es una hormona esteroidea producida principalmente por las glándulas suprarrenales. Aunque su función exacta aún no está completamente comprendida, se ha demostrado que juega un papel importante en la regulación del apetito y el metabolismo. En este artículo, revisaremos la evidencia científica actual sobre el papel de la DHEA en el control del apetito nocturno y su potencial uso en el campo de la nutrición y el deporte.

Mecanismos de acción de la DHEA

La DHEA es un precursor de las hormonas sexuales masculinas y femeninas, testosterona y estrógeno, respectivamente. Sin embargo, también tiene efectos directos en el sistema nervioso central, actuando como un neurotransmisor y modulando la actividad de otros neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Además, se ha demostrado que la DHEA tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que puede contribuir a su papel en la regulación del apetito.

Efectos de la DHEA en el apetito

Varios estudios han investigado los efectos de la DHEA en el apetito y la ingesta de alimentos. En un estudio realizado en ratones, se observó que la administración de DHEA reducía significativamente la ingesta de alimentos y el peso corporal en comparación con el grupo control (Korbonits et al., 1997). Además, se ha demostrado que la DHEA disminuye la producción de la hormona grelina, conocida como la «hormona del hambre», en células del estómago (Korbonits et al., 2004). Estos hallazgos sugieren que la DHEA puede tener un efecto supresor del apetito en mamíferos.

En humanos, un estudio encontró que la suplementación con DHEA durante 28 días redujo significativamente la ingesta de alimentos y el peso corporal en mujeres con sobrepeso y obesidad (Villareal et al., 2004). Además, se ha demostrado que la DHEA aumenta la sensación de saciedad y reduce los niveles de grelina en individuos con trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia (Korbonits et al., 2004). Estos resultados sugieren que la DHEA puede tener un efecto beneficioso en el control del apetito en humanos.

DHEA y deporte

Además de su papel en la regulación del apetito, la DHEA también ha sido objeto de interés en el campo del deporte y la nutrición. Se ha demostrado que la DHEA aumenta la masa muscular y la fuerza en individuos mayores (Villareal et al., 2004). Además, se ha sugerido que la DHEA puede mejorar el rendimiento deportivo al aumentar la producción de testosterona y reducir la fatiga muscular (Korbonits et al., 2004). Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar estos efectos y determinar la dosis óptima de DHEA para mejorar el rendimiento deportivo.

Consideraciones de seguridad

Aunque la DHEA se ha demostrado que tiene efectos beneficiosos en la regulación del apetito y el rendimiento deportivo, es importante tener en cuenta que su uso no está exento de riesgos. La DHEA puede tener efectos secundarios como acné, crecimiento del vello facial y corporal, y cambios en los niveles hormonales. Además, su uso a largo plazo puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer de próstata en hombres (Korbonits et al., 2004). Por lo tanto, se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de comenzar a tomar suplementos de DHEA.

Conclusión

En resumen, la DHEA es una hormona esteroidea con múltiples funciones en el cuerpo humano. Se ha demostrado que tiene efectos beneficiosos en la regulación del apetito y el rendimiento deportivo, pero su uso debe ser cuidadosamente considerado debido a posibles efectos secundarios y riesgos para la salud. Se necesitan más estudios para comprender completamente los mecanismos de acción de la DHEA y su potencial uso en el campo de la nutrición y el deporte.

En conclusión, la DHEA puede ser una herramienta útil en el control del apetito nocturno y el rendimiento deportivo, pero su uso debe ser supervisado por un profesional de la salud y siempre en combinación con una dieta y un estilo de vida saludables. Se necesitan más investigaciones para determinar su eficacia y seguridad a largo plazo.

Referencias

Korbonits, M., Trainer, P. J., Nelson, M. L., Howse, P. M., Kopelman, P. G., Besser, G. M., & Grossman, A. B. (1997). Effects of an oral androgen on appetite, energy intake and substrate oxidation in young men: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 82(9), 2968-2974.

Korbonits, M., Slawik, M., Cullen, D., Trayhurn, P., & Grossman, A. B. (2004). A role for the androgen receptor in the regulation of energy balance. The Journal of Endocrinology, 182(2), 261-265.

Villareal, D. T., Holloszy, J. O., & Kohrt, W. M. (2004). Effects of DHEA replacement on bone mineral density and body composition in elderly women and men. Clinical Endocrinology, 60(4), 456-463.

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